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Escritura creativa (Poesía).

Almudena Guzmán, licenciada en Filología Hispánica. Hasta hace poco colaboraba con artículos de opinión en el diario ABC y en el suplemento cultural del mismo.
Comenzó a escribir poesía cuando apenas tenía 15 años, y ha obtenido varios premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Hiperión por su obra Usted (1986), el Premio Ciudad de Melilla por El libro del Tamar o el Premio Internacional de Poesía Claudio Rodríguez por su obra El príncipe rojo (2006).

El pasado día 15 de abril de 2013 vino a la Facultad de letras de Ciudad Real para impartir una clase dentro de la asignatura Escritura creativa. En ella nos habló del proceso de creación poética desde la perspectiva de alguien que se dedica a ello. 
En primer lugar nos habló de que lo más importante para crear un poema era el sentimiento. El sentimiento, para ella, se opone a las sensaciones que son impresiones que nos llegan a través de los órganos sensitivos. El sentimiento es subjetivo, pero la sensación es algo objetivo. 
Después, leímos un poema de ella:

Señor,
usted no lo sabe
y sin embargo sus arrugas,
tersándome la mañana,
me han obligado a iniciar una huelga de novios
desde que lo conozco.

Y hoy
-mientras los dos nos mirábamos de reojo, cada uno
en un extremo de la barra-,
mi guedeja más anarquista
ha optado definitivamente por afiliarse a sus ojos.

Almudena Guzmán

A partir de este poema hicimos una reelaboración desde nuestra perspectiva poética, tratando el mismo tema (alumno o alumna que se enamora de su profesor o profesora y se encuentran en un bar). El que yo hice es este:

Entre apuntes, redacciones y trabajos,
Siempre tú.
Guardo tu sonrisa en un Word,
Almaceno tus miradas en un archivo de Excel
Y recuerdo tus gestos como si de diapositivas de
Power point se tratasen.

Y ahora que te veo en este bar,
Se ralentizan todos mis circuitos;
Si me miras no me sale qué decirte.
Y quiero formatear mi disco duro
Para empezar contigo esta página en blanco.

Con este ejercicio se pretendía demostrar que cuando uno escribe sobre poesía puede explicar otras sensaciones, aunque no sean suyas propias. Se demuestra una vez más que lo más importante para escribir poesía es el sentimiento.
El segundo ejercicio consistió en escribir un poema sobre lo que quisiéramos. Algunos compañeros salieron a la pizarra y hablamos sobre la razón por la que cada uno escribió ese poema. Después votamos el poema que más nos había gustado entre los compañeros que salieron a la pizarra y tratamos de mejorar uno de esos poemas. Al final fue Almudena la que cambió algunos elementos del poema, para entre otras cosas, darle ritmo. 
En el tercer ejercicio hicimos lo que se llama “un cadáver exquisito”. Almudena lo comenzó con un verso que fue continuado por el resto de participantes. Este ejercicio Almudena Guzmán lo propone para cuando el poeta no está inspirado. Otro ejercicio para parecido fin trataba de hacer un poema al estilo de los surrealistas, utilizando la “escritura automática” pero con control. Así salen imágenes sugestivas pero el poema tiene sentido.

Por último, hablamos del ritmo. Según Almudena Guzmán el ritmo es una combinación armónica de símbolos y palabras. Esto lo ejemplificó con este poema de Rubén Darío:

Ama tu ritmo y ritma tus acciones
bajo su ley, así como tus versos;
eres un universo de universos
y tu alma una fuente de canciones.
La celeste unidad que presupones
hará brotar en ti mundos diversos,
y al resonar tus números dispersos
pitagoriza en tus constelaciones.
Escucha la retórica divina
del pájaro, del aire y la nocturna
irradiación geométrica adivina;
mata la indiferencia taciturna
y engarza perla y perla cristalina
en donde la verdad vuelca su urna.

Rubén Darío

El poema de Rubén Darío quiere decir que cada cual tiene que buscar su propio ritmo. También añadió Almudena que la rima y el ritmo son cosas distintas, puesto que hay poemas en versos blancos que aun así tienen ritmo. El último ejercicio propuesto tiene que ver con el ritmo. En él tuvimos que transformar un poema de Almudena Guzmán en otro que dijera lo mismo pero con ritmo de rap. 

En general, la clase se desarrolló en un ambiente divertido y espontáneo, ideal para que fluya la poesía. Además, creo que fue un privilegio para todos nosotros que nuestro primer acercamiento a la creación poética viniera de la mano de alguien como Almudena Guzmán, de tan reconocido prestigio. 

Francisco Rodríguez.

Doña Sara de La Mancha


En una tierra tan literaria como la de Don Quijote nació María Antonia Aurelia Isidora Vicenta Josefa Abad Fernández. Una mujer con tantos nombres estaba destinada a vivir muchas vidas. Y así fue, vivió la de todas aquellas que interpretó, vivió la suya propia y la de Sara Montiel, ese personaje creado por ella a su medida y a la de un Star-System hollywoodiense. El haber nacido en la Mancha también le debió marcar; su paisano Pedro Almodóvar dice que “el manchego es muy fatalista, sólo confía en la tierra y esta es muy cruel con ellos”. Sara dejó de confiar en la tierra para hacerlo en ella misma. Sin saber leer ni escribir consiguió triunfar en el cine y rodearse de los más altos intelectuales, porque otra de la característica de los de su tierra es el saber sobreponerse, seguir hacia delante, y por qué no, la capacidad de invención. Sara se inventó a sí misma y a veces adornó su biografía con pequeñas fabulaciones, tal vez porque de su vida hacía no sólo un sayo, también su propio libro en blanco.
Tras la Guerra Civil su familia abandonó el pueblo ciudadrealeño de Campo de Criptana rumbo a Orihuela, en Alicante, ya que su padre padecía de asma y el clima levantino era más favorable. Cuenta que allí su padre conoció a Miguel Hernández y que lo acompañaba cuando le llevaban medicinas a la cárcel. También que de la boca del poeta salió el mejor piropo que nunca le han dicho; Miguel le preguntó a su madre: “María, esta niña, tu hija, ¿es de verdad?”. 

En Orihuela fue descubierta por un cazatalentos mientras cantaba una saeta y empezó a prepararse para ser actriz en Madrid. Allí, a los 16 conoció al dramaturgo Miguel Mihura de 43 años y se enamoraron. Contaba Sara que él le leía los guiones y ella los memorizaba porque aún no sabía leer. Él le aconsejó ir a México a hacer películas. No pudieron casarse pero llegaron a publicarse las amonestaciones en la iglesia, paso previo. 
En México se encontró con gran parte de la intelectualidad española exiliada allí. Entre ellos estaba León Felipe que la enseñó a leer, a escribir y se enamoró de ella. Le compuso poemas como este:

En tus bellos pardos ojos
el sol de la Mancha ríe;
en tu boca los claveles
de tus labios hacen nido;
la rubia era, caliente
voló formando tu pelo,
y las bodegas, umbrías,
y el rojo vino, sombrío,
savia a tu cuerpo dieron,
como la tierra a las tejas,
pan que fuese de trigo,
ruboroso, bien oliente,
nutritivo y entrañable.
La Mancha es en ti mujer
y en mi corazón el dardo.

A parte de a León Felipe conoció a Alfonso Reyes, Indalecio Prieto, Alfaro Siqueiros, Alberti, Juan Plaza, Jorge Guillén, Frida Kahlo y Diego Rivera. Cuenta que se enamoró de Severo Ochoa, aunque estaba casado, y que sin embargo le fue infiel como Joe Kanter o Hemingway. Este último le ofreció su primer puro y le enseñó a fumar. En México triunfó, allí rodó la película Cárcel de mujeres, con el guion adaptado por otro español en el exilio Max Aub. Sara Montiel no fue a la escuela, todo lo que aprendió fue por contacto, carnal en muchas ocasiones, y siempre de parte de los mejores.


Su incursión en el cine mexicano que en ese momento estaba en pleno auge supuso que en Hollywood se interesaran por ella. Rodó tres películas, rechazó contratos millonarios y se enamoró de un director de cine, Anthony Mann. Su relación con este posibilitó que conociera a grandes figuras del Hollywood de la época. Son famosos sus diálogos con Gary Cooper, la última foto de James Dean donde aparece ella, los huevos fritos que el hizo a Marlon Brando o el episodio de protesta cuando no dejaron entrar en un restaurante a su amiga Billie Holiday por ser negra. No sabemos si todas son verdad, porque ella era una mujer excesiva, pero son prueba de esta personalidad. 

También afirma que en una cena conoció a Marilyn Monroe porque su marido Anthony Mann pretendía adaptar una obra de Arthur Miller, marido de ella. Muchas veces se ha comparado a las dos artistas, porque en determinados momentos han sido esclavas de su belleza y demasiadas veces su vida privada ha eclipsado a su talento. Las dos compartían un físico de infarto, una sensualidad abrumadora, una imagen impactante para la cámara, una voz bonita pero no deslumbrante, unos hijos que no vinieron –Sara sufrió once abortos-, ambas se rodearon de intelectuales, las dos estuvieron a punto de rodar con Buñuel, pero Sara rechazó dos papeles y a la rubia de Hollywood se lo impidió la muerte. En pleno éxito quisieron dar un giro a su carrera; Marilyn se fue a Nueva York, estudió en el Actor´s Studio y reclamó papeles más dramáticos; Sara, después de haber triunfado con El último cuplé, La violetera cuya banda sonora copió Charles Chaplin para Luces en la ciudad o Carmen la de ronda, basada, en el mito español, quiso demostrar sus dotes de actriz madura. En los 70 se entrevistó con Mario Camus, quería hacer algo distinto a lo que había hecho hasta entonces, pero al final volvió a hacer lo mismo, un melodrama donde cantaba, porque era lo que le gustaba a su público. Se titulaba Esa mujer y el guion lo escribió Antonio Gala. Tiempo antes había rechazado hacer de doña Jimena en El Cid en favor de Sophia Loren y más cercano en el tiempo, Almodóvar pensó en ella para el papel protagonista de Tacones Lejanos, aunque tampoco accedió a hacerlo. 

En los 90 Sara siguió codeándose con la intelectualidad. El gran escritor Terenci Moix la rebautizó con el epíteto de Saritissíma y para ella escribieron canciones artistas como José María Cano o Joaquín Sabina. También cantó poemas de Pablo Neruda. Y montó espectáculos donde se daba cita la flor y nata del país en torno a ella. Es mítica la actuación de Sara donde entonaba a su estilo un tango dedicado a Camilo José Cela, un Nobel ya viejo, bajo la mirada impagable de su primera mujer. 

Era la única de nuestras actrices que podía compararse con las grandes estrellas. Ella es mito, ya forma parte de la cultura pop y de eso que llamamos el imaginario colectivo, ella es la España de los años 50 pero también de los posteriores. Y aunque en los últimos tiempos bajó hasta el barro de los programas del corazón, nunca perdió su singularidad. Porque actrices hay muchas, pero estrellas muy pocas, y cuando se van, lo hacen con estrépito. Los periódicos han dicho que Sara “ha entonado el último cuplé”, “ha repartido la última violeta” o “ha dejado de esperar”. Lo verdaderamente cierto es que “entre compasiones y lágrimas de los que allí se hallaron, dio su espíritu, quiero decir que se murió”. Vale.

Francisco Rodríguez

Ejercicio de escritura sobre la descripción.














Descripción convencional.
-Pepi: Uy, ¿Has visto a la Marta Sánchez? Otro novio nuevo que tiene.
-María: Sí, ayer salió en Corazón, Corazón. Es más joven.
-Pepi: No se nota mucho porque ella está bastante bien ¿Cuántos años puede tener?
-María: ¿Quién? ¿Él o ella?
-Pepi: Ella, claro.
-María: Pues cuando empezó en Antena 3 tendría unos 25 años, una niña era, y yo me acuerdo de verla cuando estaba embarazada de mi Carmen, y mi Carmen ya ha terminado la carrera. Andará por los 45, pero parece que tiene como 10 años menos, todo hay que decirlo.
-Pepi: Uh sí, estaría yo igual con las mismas operaciones, porque no me negarás que sus arreglitos se ha hecho.
-María: A ver, hija, no seas envidiosa, se habrá operado pero tiene materia prima. La chica es alta y guapa, y ya lo era antes, de joven.
-Pepi: No te pongas así, si no te lo discuto, pero el colágeno en los labios, el botox, los pómulos nuevos, la silicona en  las tetas y demás, no venían de fábrica.
-María: ¿Qué quieres que te diga? A mí siempre me ha caído simpática, la veo buena gente, y la pobre ha tenido muy mala suerte con los hombres, como yo.
-Pepi: No, si yo no digo nada, pero que no vaya de guapa, porque mona es, pero ya está. Que habría que verla cuando se levante por la mañanas o cuando empezó, que yo me acuerdo de verla en los 80 en ese programa que presentaba para niños y no tenía ni ese pelo perfectamente teñido, ni fundas en los dientes, ni ese estilo vistiendo que tiene ahora.
-María: A ver, hija, la gente madura también, en los 80 yo también iba hecha un cuadro y con el tiempo te vas perfeccionando.
-Pepi: Sí, ella se ha perfeccionado a golpe de bisturí, gimnasio, dieta… Lo que no me gustan son sus ojos, demasiado saltones y separados, mira, eso no se puede operar… Pero vamos no es tan difícil estar así, si yo quisiera también podría ser anoréxica, pero ni quiero ni a mi Paco le gusta. A él le gustan las mujeres reales. Por cierto, ¡Cuánto interés en defender a Marta Sánchez, ni que fuera amiga tuya!
-María: A ver, amigas no somos, pero tenemos amigos en común, que mi primo una vez cenó con ella, y me dijo que era una chica educadísima y muy inteligente. Muy correcta y muy fina. Con la clase se nace, Pepi, eso no me lo discutas. Mira qué bien le queda este vestido, será de sus amigos los Dolce & Gabanna, como un guante le queda.  
-Pepi: Sí, si cuerpo y estilo tiene. A mí sus mechitas creo que me quedarían bien, de hecho si fuera morena nos daríamos un aire. Alguna vez me han dicho que nos parecemos ¿Tenía una hija no?
-María: Para nada, tú… tú, eres otro estilo. Diferentes, Pepi, diferentes… Sí, tuvo una hija con un torero, la niña ya tendrá un año pero él se desentendió total. Por eso te he dicho que ha tenido muy mala suerte con los hombres. Mírala aquí en bikini, no se le nota nada que haya parido. Pero lo que te decía, que la ves aquí bien vestida, perfectamente maquillada y sonriendo y no sabemos cómo es en realidad. Yo sí lo sé porque mi primo y ella son íntimos, y me ha contado muchas cosas. También conoce a más gente, pero yo no soy de dar nombres.

Descripción a través de una situación.
(Texto recogido de la revista Pronto, la más vendida en España, abril de 2004)
El lugar es el templo de Debod de Madrid, la hora es la puesta de sol y la protagonista Marta Sánchez. Su melena rubia y los vestidos en tonos metálicos de la nueva colección de Paco Rabanne que nuestros estilistas han elegido para ella llenan de luminosidad la escena. Marta está en su mejor momento y eso se nota. Siempre de rabiosa actualidad, estos días lo está por partida doble, nuevo disco y ¿Nuevo amor?
Pronto: Buenas tardes, Marta, estás estupenda ¿Cómo lo haces?
Marta: Pues en realidad no me preocupo mucho del físico, por mi trabajo necesito estar en forma, pero no me obsesiono. Hago deporte con moderación y eso sí, no fumo, no tomo alcohol y bebo mucha agua, intento llevar una vida lo más saludable y natural posibles. También tendrán que ver los genes, mi madre está estupendísima.
Pronto: Nuestras lectoras se preguntarán cómo has hecho para recuperar la figura tras el embarazo de tu hija.
Marta: Muy fácil, entre la gira, la niña… no he tenido un minuto libre, siempre de aquí para allá, eso es todo. Los niños no paran. También es verdad, que hice dieta y deporte moderado durante el embarazo, no hay que pasarse con la comida, si no es difícil volver a tu talla habitual. Aunque lo más importante es estar feliz, si tú interiormente te sientes bien, tu cuerpo también lo hace.
Pronto: ¿Qué tal está la niña?
Marta: Estupenda, cada día más mayor. Ya baila con mis canciones y todo.
Pronto: Ahora estás inmersa en la promoción de tu nuevo LP “Yo, soy yo”. Háblanos de él.
Marta: Creo que es mi disco más maduro, en él he plasmado mis experiencias vitales, influencias de países que he visitado como la India o Nueva Zelanda… Es un disco muy ecléctico, he contado con profesionales de la talla de Javier Limón y Carlos Jean. Creo que a la gente la va a sorprender y se va a encontrar otra imagen de Marta Sánchez.
Pronto: Salta a la vista que estás feliz, Marta, no puedo dejar de preguntarte por esas fotos donde sales acompañada de un joven actor ¿Qué puedes decir de esto?
Marta: Mario es un gran amigo. Pero de ese tema prefiero no dar más detalles.
                                                                                                                                
¿Ya has dejado de grabar? Ahora hablemos como amigos, ¿eh? Que tú y yo nos conocemos desde hace mucho. Estoy harta de entrevistas, así te lo digo, Boris, contigo estoy bien porque es como si hablara con un amigo, pero estoy cansada de parecer perfecta; siempre con la sonrisa en los labios ¿Tienes un cigarro? Lo que te decía, que no me apetece nada estar aquí hablando de tonterías, cuando lo que quisiera es estar en mi casa, rey. Por lo menos contigo estoy más cómoda, pero tú sabes que todo lo que cuento es mentira. Que dejé de ser actriz hace 10 años, pero no he parado de fingir. Y digo yo ¿Quién se va a creer que no estoy operada cuando están ahí las fotos? Pero por narices tienes que parecer joven y natural, y yo ahí negando que haya pasado por el quirófano. Es que, Boris, a veces me río, pero otras me siento estúpida, que lo único que hago es hacer un papel. Me visten, me peinan, y me sueltan en un photocall a posar. A la gente le interesa verte feliz, para desgracias las suyas pensarán, y si estás bien es cuando compran tus discos. Es todo marketing, rey, tú lo sabes, que yo con este Mario no estoy ni en broma, pero compartimos manager y así nos damos publicidad los dos. Y claro, queda mejor verme divina, pasándomelo bien con un joven, que amargada y llorando. Porque yo también tengo problemas, Boris, tú lo sabes que me conoces, que yo lo he pasado muy mal, y ahora no estoy bien, que preferiría quedarme en mi casa llorando en pijama que venirme aquí a monear. Yo echo mucho de menos a Juan. Pero los anunciantes, las casas de disco, los productores no quieren vender esa imagen de mí. Y ya estoy harta de los tintes semanales, de las cremas, colágenos, de las medias reductoras. Total, si luego con el photoshop todo lo arreglan. Pero bueno, también viene con el pack de ser famosa. A veces yo envidio a esa gente que puede comer lo que quiera, que puede salir en chándal por la calle… Bueno, eso no, eso ni aunque fuera pobre y fea lo haría, Boris. En fin… Y este disco es una basura, no me gusta nada, pero me lo ha impuesto la discográfica. A mí lo que me apetecería en este momento es cantar otro tipo de cosas, que la gente se fije más en mi voz que en mis tetas. Pero tampoco puedo dejar de hacerlo, que yo tengo muchos gastos y así vendo más discos. Y a mí me gustaba cantar, que yo empecé muy ilusionada, y creo que es lo mío; de todas formas ya no puedo hacer otra cosa. Además me da miedo acabar siendo la típica cantante que sólo se dedica a aparecer en el Hola, eso no, yo tengo mucho respeto a mi público y me retiraré cuando vea que ya no valgo. Ay… Qué trascendente me he puesto, rey. Últimamente es que leo mucho, cosas serias como libros de autoayuda. Tenemos que quedar tú y yo más a menudo, Boris, que me gusta mucho hablar contigo, se nota que eres periodista, sabes escuchar. Ahora me tengo que ir, tengo entrevista con María Teresa, ¡Qué hortera ha sido siempre esa mujer! Muack, muack

Francisco Rodríguez

Sorry... I´m Erasmus.











En estos cinco meses he aprendido que Iberia siempre te la juega, que no puedes hacer un viaje Estambul-Valladolid sin escalas, que 12 maletas pueden caber en un taxi-furgoneta. Que por conseguir un piso no matas, pero te montas en un coche con desconocidos, esperas 3 horas o vas va a las 12 de la noche al barrio más peligroso de Estambul, con 5 más, eso sí. Que un Green House puede ser un lugar muy acogedor y que los locos ya no están aquí. He aprendido que la mejor forma de dejar una casa no es rompiendo una ventana pero que si te echan colonia en las manos y te dan caramelos, eres bienvenido.
Ahora sé que todos los problemas se solucionan diciendo “ben Erasmus öğrenci” y que serlo implica que la única respuesta posible sea “sí”. Que “Arrincónamela” es la canción española más famosa en Turquía, pero en España no la conoce nadie, que no hay música lo suficientemente pasada de moda para que no pueda sonar aquí, que si pegas a un camarero te pueden echar de un bar, pero que si lo intentas puedes negociar el precio de la cerveza o de una entrada a un concierto. Y que aunque jures que nunca vas a volver al Beat, al final siempre lo harás. 
También sé que para hablar de ciertas cosas puedes usar la comida como metáfora, que puedes empezar la noche haciendo un “Carmina” y terminarla con una bomba de humo, cayéndote por unas escaleras, huyendo de una loca o a las 3 de la mañana comprando un corsé; pero que las mejores fiestas son esas en las que no puedes dejar de ver videos freaks y hablar de los secretos de la realeza española. Sé que todas las Misses cuando acaban de hablar lo hacen con un sonoro “GRASSSIAS”.
Sé que meterse 6 personas en una cama no acaba bien y que un día de resaca no es el mejor momento para una sesión de fotos. Que cuando Madonna baila lento no significa que internet vaya mal y que vocalizar demasiado es señal inequívoca de que vas borracho. También sé que existen Kebaps de 70 cm pero que no cuestan 250 liras, que un bocata de nuggets puede ser un buen alimento, que la caçaza no me gusta y que según la Chon el jamón de York no engorda. 
He aprendido que kadiköy y Karaköy no son lo mismo, tampoco Ciudad Real y Villarreal; que Makedonya no es una ciudad turca, pero Mardín, Samsun o Batman sí lo son. Que los turcos y los polacos se parecen a los españoles, y que algunos alemanes no son fríos. Que si te duermes en un bus puedes llegar a Asia y si andas 5 minutos, al cielo. Que no es bueno visitar una ciudad cuando todo está cerrado, pero que siempre se puede matar el tiempo esperando a un autobús por turnos.
Ahora sé que “sandalye” significa silla; “sillah”, negro y “seni seviyorum”, cenicero en andaluz; lo suficiente turco para protestar y que “Azimle sıçan betonu deler”. Que si en un examen te preguntan hechos más relevantes de la historia de España agradecerás haber visto “Cuéntame” y que la gente es tan educada, que siempre te dan las gracias por practicar español. Sé que Turist Ömer estuvo en España, que puedo esperar 3 horas para ver a Chomsky y que me pueden cortar el pelo por 2.5 euros las 24 horas y si intentan timarme, ragatear. Que por 4 copos de nieve se pueden cancelar las clases, y que no me entero si a mi lado hay un terremoto o una explosión. 
Sé que la cena de nochebuena se puede hacer en un chino y fin de año en un barco, que una planta moribunda no es el mejor regalo pero un desconocido te puede dar flores por la calle. También sé que es mejor perderte tú a que lo haga tu tarjeta de estudiante, que las Muze card no se dejan y que viviré siempre con miedo de ser un “señor administrador”
Sé que a los Baba Zula no  los conoce nadie, que unas sevillanas valen un tarro de pilav, que los españoles contamos con 3 puntos más y que todo el mundo roba vino en las “Turkish nights”. Sé que en Istiklal ponen a gente de figuración, porque no puede haber tantas personas, que si Almodóvar no me quiere para su próxima película, el cine turco me puede dar una oportunidad y que en 5 meses me han hecho 3 entrevistas. Sé que la casa  de la Virgen María es un fake, que la MegaMC debería ser legal  y que las becas del MEC no llegan nunca. Ahora puedo convertir un 1 en un 2 y en 3, puedo utilizar un wáter turco sin mojarme y llamar a todos los contactos de Pipi Estrada. 
En este tiempo he aprendido que las vecinas transexuales gritan en vez de dar los buenos días; que a grandes males (puerta del baño imposible de abrir) grandes remedios; que los turcos son sinceros; que un maleta no se hace la noche antes de coger un vuelo porque al final siempre te lías. Que si bebes mucho puedes acabar preguntar desde ¿Dónde está alguien? a ¿En qué ciudad estoy? Que la habitación de Tamara es un poco de todos. También he comido más tortilla que nunca, y ahora sé que la embajada de España solo sirve para repatriar cadáveres, que el Instituto Cervantes puede servir de refugio si unos turcos intentan matarte y que ir a Zara te hace sentirte como en casa.
Me han enseñado que “Quien tiene un amigo tiene un tesoro”, que en España hay gente que se muere de ganas por verme,  que a quienes que conoces en el Erasmus se convierten en amigos o familia y que podrás irte de Estambul pero siempre seguirá siendo tu hogar. And the last but not least, sé que todas estas anécdotas y algunas más acabarán convertidas en el guion de una serie o en una canción. 

Francisco Rodríguez

Comentario y análisis de "Anillos para una dama".


Anillos para una dama, escrita en el 1971, por problemas con la censura no se estrenó hasta el 28 de septiembre de 1973 en el Teatro Eslava de Madrid, con dirección de José Luis Alonso, contó con el siguiente elenco, como María Asquerino, José Bódalo, Armando Calvo y Charo López en los personajes principales. Esta obra tuvo un gran éxito, incluso llegó a representarse en México y Nueva York.
Este texto representa la lucha por la libertad individual y el conflicto entre la realización amorosa y las responsabilidades sociales e incluso históricas. Las ansias de libertad de la protagonista han sido vistas por muchos críticos como un símbolo de la situación que vivía España en esos años, los últimos momentos de la dictadura franquista. Además asistimos a una desmitificación de los personajes del Cid y Jimena, pierden su condición épica y son tratados como personas corrientes.
La trama se sitúa dos años después de la muerte del Cid en Valencia, última ciudad conquistada por este a los moros y de la que ahora es Señora su viuda, Doña Jimena. Allí tiene que enfrentarse a dos hechos, por un lado el sitio de valencia por las tropas almohades, y por otro, el querer casarse con Minaya Álvar Háñez, amigo de Rodrigo, algo ante lo que se interponen el rey Alfonso VI de Castilla y su la hija de Jimena. La viuda del Cid no quiere cejar en su empeño, a pesar de las oposiciones, pero su enamorado tampoco está muy convencido de querer casarse a pesar de haber estado siempre enamorado de ella, pero para él consumar ese amor sería traicionar a su amigo. La hija de Jimena tampoco da su consentimiento, a pesar de ella haberse casado dos veces, lo mismo ocurre con el rey, que hace que encierren a Jimena en el alcázar de Valencia para que reflexione sobre lo que quiere hacer.
El rey acaba cediendo y le dice que permite que Minaya sea su amante o su esposo, siempre y cuando se mantenga en secreto, porque hacerlo de otra forma sería manchar la figura del Cid. Pero mientras esto ocurre, las tropas almorávides atacan la ciudad, el ejército cristiano trata de defenderla pero al final Minaya huye a Madrid y Jimena a San Pedro de Cardeña.
PERSONAJES
Jimena, a diferencia de en el Cantar de mio Cid, donde es un personaje secundario, en Anillos para una dama es la protagonista absoluta, también observamos que ya no es una mujer en la sombra, sumisa y religiosa. En esta obra Jimena es una mujer madura, de 40 años y viuda que quiere alcanzar sus deseos y romper con su pasado para alcanzar la felicidad junto a Minaya Álvar Fañez esto le traerá problemas ya que su entorno no lo verá con buenos ojos. Al final la vemos resignada a vivir en San Pedro de Cerdeña, alejada de Minaya, su amor, velando la memoria de su marido y viviendo en la insatisfacción. Además de su amor, pierde la ciudad de Valencia de la que era señora, pero este hecho parece que no le importa tanto.
Minaya es el compañero del Cid, gran soldado y amigo. En el Cantar no hay alusiones a un posible enamoramiento de Jimena, pero en la obra de Gala, se da a entender que siempre ha existido un amor secreto nunca materializado. Y a pesar de ser valiente en el campo de batalla, como se dice en la obra, no lo es en asuntos de amor, pesa demasiado el recuerdo de su amigo  y no se atreve a aceptar el amor de Jimena.
En Anillos para una dama el rey Alfonso aparece como tío de Jimena, por quien ha estado velando a lo largo de sus años, no cumpliendo otra cosa que sus propios intereses; por ejemplo su matrimonio a los catorce años con Rodrigo se hizo por motivos políticos. También opina que no es bueno para la imagen de Jimena que se sepa que se ha vuelto a enamorar, por ello no se opone a la relación con Minaya, pero sí a que se haga pública. En cierta forma admira al Cid y sabe que este era superior a él.
Otros personajes son María, la hija de Jimena y del Cid, tanto en el Cantar de mio Cid donde es llamada Doña Sol, como en la obra de Gala, se casa dos veces, una con un Infante de Carrión y la otra con el Conde de Barcelona. Aunque defiende los valores tradicionales cuando opina en referencia a su madre, vemos que ella tiene una actitud asertiva cuando va a Valencia a defender sus intereses políticos y los de su marido. Tiene en gran estima al recuerdo de su padre, por eso no acepta que su madre se vuelva a casar, además para ella el amor es algo propio de criados, la gente noble se casa por intereses políticos. Se observa como en algunos momentos se invierten los papeles y María actúa como si fuera la madre de Jimena.
El obispo Jerónimo, es quién preserva la memoria del Cid con más claridad y al igual que ha sido encargado de cuidar de Jimena y sus hijas, también se autoimpone la tarea de guardar el recuerdo de Rodrigo. En algunos momentos aparece como un personaje trasnochado, propio de otra época, con signos evidentes de vejez, que producen momentos cómicos dentro de la obra. También está en contra del matrimonio de Jimena con Minaya.
Por último, encontramos a Constanza, es la dama de compañía de Jimena, además de su confidente. En un primer momento apoya a Jimena y a la alienta en sus deseos, después la traicionará poniéndose de parte del monarca para impedir que se lleve a cabo el casamiento.
ESPACIO Y TIEMPO
La obra se desarrolla dos años después de la muerte de Rodrigo Díaz de Vivar, es un momento histórico muy complicado ya que las hordas almorávides se disponen a atacar la ciudad de Valencia, Doña Jimena trata de defenderla con sus tropas y la ayuda de su yerno, pero finalmente Alfonso VI ordena evacuar la ciudad y esta es conquistada por los almorávides.
La estructura es lineal, toda la acción transcurre en un único escenario, el alcázar de Valencia donde Jimena es encerrada. Se alterna un ritmo pausado en las largas meditaciones de Jimena, con otro más rápido en el intercambio dialéctico que establece con sus interlocutores.
OTROS ASPECTOS
La idea primigenia para escribir Anillos para una dama parte de un hecho real, la boda de Jacquie, viuda del presidente de los Estados Unidos Kennedy, con el magnate Aristóteles Onassis. Este hecho produjo una conmoción global, ya que la desdichada viuda, escapaba del papel que se presuponía para ella y rehacía su vida con otro hombre. A Antonio Gala le interesó rápidamente este hecho, se planteó escribir sobre Andrómaca, viuda de Héctor de Troya; sin embargo acabó por adaptar la historia a un personaje más español, Doña Jimena, viuda de Rodrigo Díaz de Vivar.
Con esta obra, Antonio Gala trae de vuelta un tema recurrente en toda la literatura española anterior, la honra. La honra se interpone entre el amor de Jimena y Minaya, ambos, uno como señor y la otra como marido, no pueden serle infieles, deben respetar su memoria. De ahí que sea más importante preservar la honra que alcanzar el amor. Jimena quiere luchar contra ello, pero la presión exterior es más fuerte y ante la negativa de Minaya se da por vencida. Aquí asistimos a un intercambio de papeles, la esposa sumisa es quien toma las decisiones y el soldado valiente en el campo de batalla no se comporta de la misma manera ante su supuesta enamorada.
A parte del tema de la honra, el amoroso o la aspiración a conseguir la libertad, otros han querido ir más allá y ha visto la situación narrada en el libro como una transposición de lo que pasaba en esos momentos en una España encerrada en una dictadura, que agonizaba ante la falta de libertad y se encaminaba hacia la democracia. A sostener esta hipótesis ayuda la multitud de anacronismos que aparecen en la obra, doña Jimena al aparecer fumando, bebiendo café o con ropa interior moderna abandona su pedestal de mito y se convierte en una persona como otra que se tiene que sobreponer a lo que se espera de ella, un papel parecido al que se le adjudicaba a las mujeres en la época en que Anillos para una dama fue estrenada, para lograr su voluntad.
Jimena desea quitarse los anillos de casada y viuda que la aprisionan, de la misma manera que España quiere sacudirse los miedos, las culpas, las penas y caminar sola hacia un futuro más esperanzador. Así, Jimena trata de librarse de la pesada carga que supone haber sido esposa del Cid, de la misma manera, España quiere librarse del recuerdo de un pasado que han pintado como glorioso pero que no puede tener vigencia en los años 70, ha quedado obsoleto. Si Joaquín Costa en el siglo XIX sentenció su célebre “Escuela, despensa y siete llaves para el sepulcro del Cid”, Antonio Gala en 1972 hace más explícita esta demanda. Todo ello con un lenguaje cargado de simbolismo, lirismo y belleza como es usual en las páginas de este insigne escritor experto en reinterpretar personajes clásicos, desnudarlos del mito y despojarlos de historia al mismo tiempo que los viste de eternidad.

Francisco Rodríguez

Sin título.









Recorrer tu cuerpo aún cubierto. Besos de agua fresca. El suave murmullo del amor. Reconocerse, abrazarse. El silencio. Las palabras inventadas. Tú y yo. Desnudez. Tiemblas y te abrazo, te estremeces al contacto con mi calor, se me eriza el vello al contacto con tu frío. Y otra vez. Movimientos precisos. Ritmo acompasado. Heterónomos del amor. Tu piel brillante. El pelo suavemente rizado. Un gota de sudor que cae, de tu frente a mi barbilla. Gota salada. Gota que agotas. Recorre el camino preciso, deja su rastro que también es el tuyo. Jadeos. Respiramos al mismo tiempo. A esa gota le acompañan otras. Calor, ahora. Gota que tiembla en cada movimiento. Nos mezclamos. Somos líquido. Somos uno. Sudor. Saliva. Salvaje. Suspiros comunes. La suave gota que arrastra tu boca, que recorre mi cuerpo, que abraza a mi piel. Juntos, muy juntos. Gota que se asfixia entre nuestros cuerpos, que lucha por seguir su camino, que se pierde entre dédalos de piel, manos, vello… Gota que apaga mi sed. Vivir de nuevo. Renacer. Suspiros. Reposo. Me miras y la gota sigue ahí, indeleble como un tatuaje, intenso su rastro, que duele si lo limpias, si te apartas, si me dejas. Gota que es memoria, que respiro, bebo, permanece dentro de mí. Tristeza.

Francisco Rodríguez


Pero... ¿Quién detiene palomas al vuelo?

Hoy mi aun mujer y yo firmaremos el divorcio, y tengo el mismo sentimiento que el día en que me iba a casar; que se pase rápido, pienso. Los motivos son diferentes, ese día tenía ganas de estar con ella a solas, le quedaban muy bien los volantes y las hombreras al estilo Lady Di del vestido, pero yo quería quitárselo. Entendedme, habíamos pasado uno de esos noviazgos de la época, de ir por niveles: mano, brazo, pierna, hombro, boca y ya. Y digo lo de niveles porque llegar de la mano a la boca costaba tanto como pasar del A1 al advance. Hoy, sin embargo, quiero perderla de vista, y no sólo a ella, también a los abogados, funcionarios, jueces y demás miembros y  miembras de la burocracia, sobre todo a las miembras. Ya entenderéis por qué.

Y es que mi mujer me ha dejado por otra, por otra mujer. Y no pasa nada, que yo soy muy moderno y muy sensible también, un hombre de la época que me ha tocado vivir. Yo lo entiendo y comprendo todo, pero hasta un punto. Porque está muy bien tener dudas y curiosidad, todos las hemos tenido, sin ir más lejos, yo mismo; pero lo superé. Fue en las duchas del gimnasio del instituto, al ver a un chico desnudo  me di cuenta de que en vez de deseo sentía envidia; en se momento supe que no era gay, como decís ahora, y que había superado la fase anal. Pero claro, lo normal es que esas dudas te vengan en la adolescencia, no a los 65 años, que a esa edad a las mujeres les da por restaurar monumentos no por cambiar de sexualidad.

Y ojo, que yo no tengo nada en contra de que mi mujer experimente, que hemos vivido los 80 y de experimentar sabemos, pero juntos, ¡coño! Que cuando me anunció muy circunspecta que le gustaba una mujer, mi primer pensamiento fue “¡Qué bien! Un poco de aliciente, que últimamente estamos muy sosos”.  Pero para nada, resulta que a la otra no la quería compartir, que además era su abogada y se quería divorciar. Y yo le pedía explicaciones y ella sólo decía:

-Quiero probar nuevas sensaciones.
Y yo le contestaba muy serio:
-Sensación la que me ha dado a mí esta noticia.

            Porque claro, yo no me lo esperaba. Que mi mujer siempre ha sido muy progay y le gustaba la copla, pero no podía intuir algo como eso. Y me lo he tomado con resignación ¡Qué remedio! Pensaréis. Pero a ver qué puedo hacer. En los peores momentos he pensado en reconquistarla dulcificando mis modales y siendo más sensible; he aprendido mucho viendo películas de Jennifer Aniston y Julia Roberts, enseñanzas que me llevo. Porque no creo que mi plan funcionara, a mi mujer ahora le gustan las mujeres y a mí me sombrea mucho la barba.

            Mis hijos no me preocupan demasiado, se las arreglarán solos. Si tomamos como ejemplo a Paquirrín, este ha tenido una madre folclórica y le ha ido muy bien. El problema soy yo. A ver qué hago yo ahora, señores, porque no sé vivir solo. Y a mi edad va a ser difícil encontrar una mujer que me quiera (o un hombre, yo ya no descarto nada). Porque mi mayor problema es el físico, que no soy ni tan guapo como Paul Newman o Bertín Osborne, ni feo estilo Belmondo para parecer interesante. Ella por el contrario siempre ha sido muy resultona, morena, ojos grandes. Si seguimos con las comparaciones puedo decir que de joven se parecía a Conchita Velasco y de mayor a una vidente que sale por televisión. Demasiado cambio diréis, pero ella ha sido una mujer muy variable; yo la quería mucho y por eso siempre será mi Esperanza Gracia particular, aunque yo ya no sea su Queridísimo Piscis. 

Francisco Rodríguez

Olas y adioses.











Mece el viento una palmera
junto a la orilla del mar.
La niña negra, en silencio,
ama y comienza a llorar…
Ramón Méndez Estrada, Olas y lágrimas (fragmento).

Cuando la reveló en casa, Vicente, un joven fotógrafo español, no pudo imaginar la transcendencia que esa imagen tendría después. Había hecho muchas fotos desde que era un niño y ayudaba a su padre, también hizo muchas aquél día. Esa que estaba entre sus manos no era la mejor, no podía decir que fuera mala, pero tampoco demasiado buena. Poco original para su gusto. Hay un claro predominio de las líneas horizontales, en el centro de la escena se sitúa la figura de una niña, estática, sobre ella recae la atención. En el plano vertical es casi simétrica, de no ser por las montañas del horizonte, situadas a la derecha, prácticamente lo sería. Estas junto con las olas del mar a los pies de la niña dan un poco de tensión y dinamismo a la imagen. Que esté tomada en blanco y negro piensa que es un acierto,  le imprime cierto carácter melancólico, la hace más sugestiva e intensifica el contraste entre la piel oscura de la muchacha y el blanco de su vestido. Por lo demás, nada particular.

Dolores había visto esa fotografía tantas veces y en tan diferentes lugares que la protagonista le parecía otra persona, había sido hace tanto tiempo que parecía hecha en otra vida. En ese momento tendría unos ocho años, pero no está del todo segura. Lo que sí recuerda es que ese día era la boda de su prima, por eso llevaba puesto ese vestido, el único bueno que tenía, aunque ya le estaba un poco corto. Aun así a ella le gustaba, le gustaba su color impoluto, las puntillas alrededor del cuello y que tuviera un lazo en la espalda. Con dos trozos de la misma tela que la del vestido le hicieron un par de moños que adornaban su hirsuto pelo. También recuerda que después de la fiesta se escapó con los otros niños para jugar en la playa, metió sus pies en el agua y disfrutó durante unos segundos del contacto con el mar. No se hizo preguntas metafísicas, ni estaba esperando a nadie, tampoco lloraba como luego escribiría el Poeta, nada trascendente,  nada significante, un momento más de un día nublado.

Esa niña de tez oscura no se imaginó que un fotógrafo estaba detrás de ella captando la escena, tampoco que esa imagen después serviría como portada para uno de los libros de un famoso escritor, ni que este se inspiraría en ella para crear bellos poemas. Por eso se sorprendió cuando años después se vio en impresiones, postales y revistas. Sin saberlo se había convertido en imagen de su país, Cuba, una tierra que como ella mira expectante, serena y altiva al mar.

Francisco Rodríguez


Un día cualquiera










Como sabían que la señora Mallard padecía del corazón, se tomaron muchas precauciones antes de darle la noticia de la muerte de su marido. Lo hicieron con tacto y prudencia. Recordaron todos los consejos que habían recibido en distintos seminarios donde los preparaban para estas cosas. Pero aunque los doctores tuvieran aprendido el discurso e intentaran ser lo más asépticos posibles cada caso era diferente. Este, de hecho, era una de esos. El señor Mallard había ingresado hace dos meses aquejado de un fuerte dolor de cabeza, parecía algo insignificante, pero todo lo que sucedió después fue muy rápido.
Josef Mallard se levantó sobresaltado esa mañana, aun así se dispuso a seguir con su rutina diaria. Desayunó algo rápido, después se duchó y afeitó y tras ponerse un chándal de algodón que su nuera le había regalado las pasadas navidades, se miró en el espejo y sonrió, una sonrisa leve y rápida, casi imperceptible. Cada día seguía el mismo ritual, una vida que para muchos sería aburrida, pero para él perfecta, no necesitaba más. Después de haber pasado su juventud trabajando más de lo necesario, sin apenas tiempo para su familia o para él mismo, ahora vivía plácidamente una existencia anodina.
Ese día después de ir al gimnasio quedó para almorzar con unos amigos, se habían conocido hacía unos dos años atrás. Todos ellos eran jubilados y disfrutaban de esas reuniones informales donde podían permitirse ciertos caprichos fuera de la vigilancia de sus mujeres o médicos. Por la tarde regresó a casa, y tras cenar con la señora Mallard vieron una película juntos. Desde que se habían mudado a Honllandy sus jornadas diarias no variaban mucho, si acaso se rompía la monotonía el domingo con el mercado semanal o con alguna exposición de algún artista local, por lo general no muy bueno.
La señora Mallard había sido educada para hacer feliz a su marido, así, cuando él quiso dejar la ciudad ella lo acompañó de buena gana. Veía esta situación como una nueva oportunidad para disfrutar de una vida marital que nunca fue del todo completa por culpa de los viajes de él. Al principio la señora Mallard estaba demasiado ocupada buscando una casa y redecorándola para preguntarse si era feliz allí, pero cuando fueron pasando los días se dio cuenta de que no lo era, de que echaba de menos a sus amigos y conocidos, que no le gustaba el ambiente provinciano ni ese aburrimiento que lo cubría todo como si de polvo se tratase.
Esa mañana se levantó antes que el señor Mallard, le preparó el desayuno como tenía por costumbre y salió en bata y pantuflas a recoger el periódico. Cuando su marido se fue, recogió la ropa que este había dejado por el baño y se dispuso a disfrutar de esa soledad que era tan inusual. En los últimos tiempos había llegado a odiar al señor Mallard, no podía soportar su sonrisa perenne, ni su perfeccionismo, tampoco que se hubiera adaptado tan bien a su nueva vida. Si para él Honllandy era un lugar perfecto, para ella era una jaula de oro, todo muy bonito, todo muy limpio, la gente muy amable, pero no había vida. Y ella que tras una amenaza de infarto se daba cuenta de que esta se le escapaba entre las manos, quería aprovechar los años que el quedaran.
Después de hacer las labores de la casa salió, compró dos cajas de gelatina neutra, una ramitas de jengibre, galletas para la base, nata para montar y un surtido de frutos secos. Antes de volver fue también a la farmacia. Se pasó la tarde preparando la cena y un delicioso postre, terminó antes de que su marido llegara. Cenaron como siempre, aunque ella no tomó tarta y comentaron los últimos cotilleos vecinales o alguna serie de televisión, como siempre hacían. Después vieron una de esas películas basadas en hechos reales, la mayoría, nunca demasiado dramática para un par de ancianos sin alicientes en sus vidas.
Al día siguiente el señor Mallard fue ingresado de urgencia con unos síntomas un tanto extraños. Los días en el hospital fueron felices para la señora Mallard, porque aunque siguiera cuidando de su marido, podía hablar con gente diferente, pasear por avenidas señoriales, disfrutar al ver cómo los jóvenes sonreían, sentirse viva de nuevo, en definitiva. Así, cuando los médicos le dijeron que su marido había muerto respiró tranquila y confiada, sólo se le humedecieron los ojos. Parecía abstraída, los médicos creyeron que su ensimismamiento se debía al shock de la noticia, pero ella estaba pensando que ahora, en su nueva vida, podría apuntarse a uno de esos cursos de teatro o repostería destinados a ancianitas; vistos los resultados, quizá tuviera talento para ello.

Francisco Rodríguez 

Qubbet el-hawa








El pasado 6 de marzo asistí a una conferencia sobre "Mitología y ritos funerarios en el Antiguo Egipto". En ella, un profesor de la Universidad de Jaén y además arqueólogo, Alejandro Jiménez, nos habló de la investigación y excavaciones que actualmente están llevando en Qubbet el-hawa.

Las excavaciones se han centrado en la tumba número 33, que se sitúa en la necrópolis de Qubbet el-Hawa situada en la orilla Oeste del Nilo en la ciudad de Asuan, la antigua Siene. El nombre quiere decir “cúpula del viento” y se supone que los egipcios eligieron esa colina para enterrarse por su forma de mastaba y porque miraba al este, por donde sale el sol. En cuanto a la tumba número 33, fue construida durante la XII Dinastía (1939-1760 a. C.) para albergar el cuerpo de un alto dignatario de la región de Asuán del que, por el momento se desconoce su identidad.

La investigación llevada a cabo por los miembros de la Universidad de Jaén en Quebet-el-Hawa ha tenido como objetivos la finalización de la excavación arqueológica, la documentación de los materiales hallados y un estudio forense de los restos humanos. También ha sido necesaria la realización de análisis como la prueba del carbono14 y de pigmentos para profundizar en la historia del monumento. Ha tenido mucha importancia la contextualización histórica de la tumba, ya que no sólo ha sido utilizada una vez, ni en un tiempo concreto sino que, por el contrario, en su larga historia, numerosas tumbas que conforman la necrópolis, han sido reocupadas una y otra vez, dejando muestras de su paso.

En esta tarea se han visto sometidos a numerosas dificultades como la ausencia de cartografía, la falta de documentación bibliográfica, el carácter arenoso del terreno, el paso obligado de turistas y el cerramiento de la tumba.

La tumba nº 33 de Qubbet el-Hawa fue descubierta en los años en los que el General F. Crenfell actuó en la zona (s. IXX). Sin embargo, en esa expedición no fue excavada, entre otras cosas porque no tenía tanto interés frente a otras que estaban intactas y que no habían sido expoleadas, de hecho esta tumba se hallaba en sus partes superiores destrozada por los azotes de un fuego provocado no hace mucho tiempo.

En 2008, que es cuando la universidad de Jaén inició sus trabajos, se centraron en cómo hemos visto un estudio del terreno generalizado, pero cuando se centraron en la QH33 lo hicieron primero en la superficie, en el exterior, donde encontraron un vertedero bizantino con numeroso materia arqueológico de distintas épocas como: 40 fragmentos de cerámicas de diferentes épocas (Reino Medio, II Periodo Intermedio y Reino Nuevo) con inscripciones, cuernos de vaca, también se ha descubierto un molino para hacer pigmentos y utilizar como pinturas, así como restos de una estatua de la Diosa Osiris, fragmentos de sarcófagos y ataúdes de piedra y algunos restos óseos humanos.

Casi al final de la excavación de 2008 se encontró un tabique de adobe que dio lugar a la aparición de otra sala donde había tres sarcófagos de madera de cedro muy deteriorados por la acción de las termitas. En 2010 descubrieron otra cámara con una pared de tres losas. En ella hay un ataúd de conífera de una mujer anciana, los sarcófagos están casi insistentes por la acción devoradora de las terminas sin embargo, el ataúd de conífera está intacto. En ningún nicho de la QH33 hay nombres, sin embargo en la QH34 hay una tumba de un nubi, otra cámara, donde se lee el nombre de su propietario.

En 2009 hubo otra expedición, donde ya contaban con algo más de experiencia. En ese año iniciaron también las labores arqueológicas en la tumba vecina de la QH33, separadas por pocos metros, hay bastantes nichos funerarios, todos en sarcófagos y además hay sepulturas excavadas en el suelo. En el interior de la QH33 se siguieron con los trabajos realizados anteriormente y se siguió limpiando tanto el exterior como el interior. Lo primero que hicieron fue retirar objetos más frágiles, después los ataúdes, tiene hasta 8, algunos de muy buena calidad. Esto hizo posible que se supiera que la tumba ha sido ocupada y posteriormente reocupada en dos ocasiones posteriores. Así, la primera ocupación se dio poco tiempo después de su construcción durante la Dinastía XII, y las ocupaciones durante el reinado de Tutmosis III (XVIII Dinastía) y la Época Tardía saíta o persa. En 1480 se enterraron unas unas cincuenta personas y en el 1600 a otras treinta personas más.

Todos los datos recogidos durante el trabajo de campo, están siendo analizado por los investigadores que han llevado a cabo el proyecto, así como, se están realizando labores para promocionarlo como la construcción de una oficina turística y además quieren concienciar a la gente de la existencia de este monumento y la responsabilidad de todas las personas por conservarlo.

Sobre "Miguel Hernández. Un amor hacia todo me atormenta".

Son pocas las veces en las que los sueños se hacen realidad, son menos aún aquellas en que se supera lo que imaginaste. El día 21 de marzo se estrenó en el Aula Magna de la Facultad de letras de Ciudad Real la obra de teatro Miguel Hernández. Un amor hacia todo me atormenta.

El principio de esta aventura fue unos meses atrás. A mí siempre me ha interesado la figura de Miguel Hernández, tanto como poeta y como persona; lo que hacía que tuviera la necesidad de hacer algo referente a él. Otra de mis grandes pasiones, a parte de leer o escribir, es el teatro. Nunca pensé aunar las dos cosas, fue algo que surgió poco a poco.

Desde casi el principio tenía claro lo que quería contar. Quería hablar sobre la vida de Miguel Hernández a través de sus textos, esa fue la génesis del proyecto. Releí alguna de sus biografías, así como sus obras completas. Encajando en Miguel Hernández. Un amor hacia todo me atormenta poemas originales, algunos "reelaborados", pasajes de su teatro y epistolario y textos creados por mí.

Una vez terminado el libreto, hablé a unos amigos de ello y les propuse llevarlo a escena. Desde el principio me dijeron que sí, que les gustaba la idea y que podía contar con ellos. Aprovechando que en la Facultad de letras de la UCLM había surgido la posibilidad de hacer un "club de arte" hablamos de la obra. Desde ese momento los acontecimientos se precipitaron y a la semana siguiente estábamos ensayando.

Irene de Burgos haría de Josefina, el gran amor de Miguel, ella tiene una facilidad innata para actuar porque tiene lo más difícil para alguien que se sube a un escenario, la naturalidad. Además es una persona que me sigue con los ojos cerrados, confía en mí y siempre me acompaña en muchas locuras como esta. Carlos García haría de Ramón Sijé, al principio tuvo algunas dificultades con la voz, pero al final lo resolvió y se convirtió en la persona idónea para interpretar a mi amigo, porque de hecho lo es. Julio García hizo de narrador, con una gran presencia en el escenario. Blanca León empezó haciendo de amiga, con pocas frases, pero tras un baile de papeles porque gente abandonó el proyecto, llegó a obtener el personaje de la madre. Blanca Lumbreras que ha estado en momentos claves de nuestra vidas también lo hizo en este, haciendo de hermana-amiga, un papel que al final unimos para ella.

Todos ellos estuvieron desde el principio y sin su ayuda nada hubiera sido posible. Confiaron en hacer algo que ni yo mismo tenía la seguridad de que saliera bien. Y se convirtieron en el mejor reparto posible para la obra, no los cambiaría por ningún otro actor, porque poseen ilusión, pasión y ganas de trabajar que superan todas las trabas. Otra persona que nos apoyó desde el principio, y lo más importante, durante el proceso y hasta el final, fue Rosario Montoro, profesora de árabe en la UCLM, que creyó e impulsó el proyecto..La Facultad de letras también participó, de alguna forma, en la obra; dejándonos ensayar en sus instalaciones y utilizar el Aula Magna para la representación. Así como la DACU que nos financió los carteles.

Aún así, se acercaba el tiempo del estreno, fijado para el Día Mundial de la Poesía (el 21 de marzo) y aún nos quedaba mucho por hacer. No queríamos hacer sólo una obra de teatro, sino algo más grande e insertar música y danza. Parecía imposible encontrar a alguien que en tampoco tiempo nos ayudara con este tema. Sin embargo, para nosotros, las dificultades actúan como resorte. Además tenemos mucha suerte, parece que los dioses siempre atienden nuestras súplicas. Apareció en nuestras vidas Santi, le comenté nuestro problema y me ofreció su ayuda; creo, ahora, que con la ingenuidad de que no la iba a aceptarla. Es un gran profesional, del que aprendimos mucho, el mejor músico que pudimos haber elegido; en tan sólo dieciocho días, y contando con la ayuda de Javi y su piano, hizo cuatro canciones originales a partir de los versos del poeta. A ellas les puso voz Blanca León que nos sorprendió a todos haciendo gala de una gran voz.

Al poco tiempo y de manera parecida llegó Helena Coello, que nos preparó en baile en el que Josefina y Miguel se conocen y tuvo una gran paciencia con nosotros. Sin embargo, por culpa de una lesión no pudo actuar en la obra; la sustituyó Alicia González, la cuál nos emocionó con su manera de bailar. También Javier López Velasco nos acompañó luchando para que se nos viera bien. El espacio no era el mejor para hacer teatro porque tiene forma ovalada; sin embargo y, otra vez, salvando los problemas hicimos una escenografía muy cuidada. Destacaba en ella muebles de la época y un árbol de cuyas ramas crecían versos.

La actuación duró sobre una hora, pero se nos pasó muy rápido. Todo salió muy bien, mejor de lo que nunca había imaginado. Se respiraba la ilusión, las ganas de mostrar el trabajo realizado, la admiración a la figura de Hernández, pero sobre todo la pasión; nunca se ha podido hacer nada importante sin ella.

En cosas como esta se demuestra que si tienes un proyecto, crees en él y cuentas con la gente adecuada, siempre sale adelante. Tras la representación, el público nos felicitó, algunos estaban emocionados o, incluso, confesaron haber llorado. Nos dijeron cosas muy bonitas, como que había momentos en los que se veía "magia", además tuvimos varias propuestas de gente que no le importaría trabajar con nosotros y tuvo repercusión en la prensa diaria. Ahora estamos barajando la posibilidad de llevar la obra a otros lugares y espacios. Dice Miguel Hernández: "Que mi voz suba a los montes, que baje a la tierra y truene. Eso pide mi garganta desde ahora y desde siempre".

Desde aquí, mi mayor agradecimiento a toda las personas que participaron en la obra o disfrutaron de ella.