Escritura creativa (Poesía).
Doña Sara de La Mancha



Ejercicio de escritura sobre la descripción.
Sorry... I´m Erasmus.
En estos cinco meses he aprendido que Iberia siempre te la juega, que no puedes hacer un viaje Estambul-Valladolid sin escalas, que 12 maletas pueden caber en un taxi-furgoneta. Que por conseguir un piso no matas, pero te montas en un coche con desconocidos, esperas 3 horas o vas va a las 12 de la noche al barrio más peligroso de Estambul, con 5 más, eso sí. Que un Green House puede ser un lugar muy acogedor y que los locos ya no están aquí. He aprendido que la mejor forma de dejar una casa no es rompiendo una ventana pero que si te echan colonia en las manos y te dan caramelos, eres bienvenido.
Comentario y análisis de "Anillos para una dama".
Sin título.
Pero... ¿Quién detiene palomas al vuelo?
Olas y adioses.
Un día cualquiera
Qubbet el-hawa

El pasado 6 de marzo asistí a una conferencia sobre "Mitología y ritos funerarios en el Antiguo Egipto". En ella, un profesor de la Universidad de Jaén y además arqueólogo, Alejandro Jiménez, nos habló de la investigación y excavaciones que actualmente están llevando en Qubbet el-hawa.
Las excavaciones se han centrado en la tumba número 33, que se sitúa en la necrópolis de Qubbet el-Hawa situada en la orilla Oeste del Nilo en la ciudad de Asuan, la antigua Siene. El nombre quiere decir “cúpula del viento” y se supone que los egipcios eligieron esa colina para enterrarse por su forma de mastaba y porque miraba al este, por donde sale el sol. En cuanto a la tumba número 33, fue construida durante la XII Dinastía (1939-1760 a. C.) para albergar el cuerpo de un alto dignatario de la región de Asuán del que, por el momento se desconoce su identidad.
La investigación llevada a cabo por los miembros de la Universidad de Jaén en Quebet-el-Hawa ha tenido como objetivos la finalización de la excavación arqueológica, la documentación de los materiales hallados y un estudio forense de los restos humanos. También ha sido necesaria la realización de análisis como la prueba del carbono14 y de pigmentos para profundizar en la historia del monumento. Ha tenido mucha importancia la contextualización histórica de la tumba, ya que no sólo ha sido utilizada una vez, ni en un tiempo concreto sino que, por el contrario, en su larga historia, numerosas tumbas que conforman la necrópolis, han sido reocupadas una y otra vez, dejando muestras de su paso.
En esta tarea se han visto sometidos a numerosas dificultades como la ausencia de cartografía, la falta de documentación bibliográfica, el carácter arenoso del terreno, el paso obligado de turistas y el cerramiento de la tumba.
La tumba nº 33 de Qubbet el-Hawa fue descubierta en los años en los que el General F. Crenfell actuó en la zona (s. IXX). Sin embargo, en esa expedición no fue excavada, entre otras cosas porque no tenía tanto interés frente a otras que estaban intactas y que no habían sido expoleadas, de hecho esta tumba se hallaba en sus partes superiores destrozada por los azotes de un fuego provocado no hace mucho tiempo.
En 2008, que es cuando la universidad de Jaén inició sus trabajos, se centraron en cómo hemos visto un estudio del terreno generalizado, pero cuando se centraron en la QH33 lo hicieron primero en la superficie, en el exterior, donde encontraron un vertedero bizantino con numeroso materia arqueológico de distintas épocas como: 40 fragmentos de cerámicas de diferentes épocas (Reino Medio, II Periodo Intermedio y Reino Nuevo) con inscripciones, cuernos de vaca, también se ha descubierto un molino para hacer pigmentos y utilizar como pinturas, así como restos de una estatua de la Diosa Osiris, fragmentos de sarcófagos y ataúdes de piedra y algunos restos óseos humanos.
Casi al final de la excavación de 2008 se encontró un tabique de adobe que dio lugar a la aparición de otra sala donde había tres sarcófagos de madera de cedro muy deteriorados por la acción de las termitas. En 2010 descubrieron otra cámara con una pared de tres losas. En ella hay un ataúd de conífera de una mujer anciana, los sarcófagos están casi insistentes por la acción devoradora de las terminas sin embargo, el ataúd de conífera está intacto. En ningún nicho de la QH33 hay nombres, sin embargo en la QH34 hay una tumba de un nubi, otra cámara, donde se lee el nombre de su propietario.
En 2009 hubo otra expedición, donde ya contaban con algo más de experiencia. En ese año iniciaron también las labores arqueológicas en la tumba vecina de la QH33, separadas por pocos metros, hay bastantes nichos funerarios, todos en sarcófagos y además hay sepulturas excavadas en el suelo. En el interior de la QH33 se siguieron con los trabajos realizados anteriormente y se siguió limpiando tanto el exterior como el interior. Lo primero que hicieron fue retirar objetos más frágiles, después los ataúdes, tiene hasta 8, algunos de muy buena calidad. Esto hizo posible que se supiera que la tumba ha sido ocupada y posteriormente reocupada en dos ocasiones posteriores. Así, la primera ocupación se dio poco tiempo después de su construcción durante la Dinastía XII, y las ocupaciones durante el reinado de Tutmosis III (XVIII Dinastía) y la Época Tardía saíta o persa. En 1480 se enterraron unas unas cincuenta personas y en el 1600 a otras treinta personas más.
Todos los datos recogidos durante el trabajo de campo, están siendo analizado por los investigadores que han llevado a cabo el proyecto, así como, se están realizando labores para promocionarlo como la construcción de una oficina turística y además quieren concienciar a la gente de la existencia de este monumento y la responsabilidad de todas las personas por conservarlo.
Sobre "Miguel Hernández. Un amor hacia todo me atormenta".

El principio de esta aventura fue unos meses atrás. A mí siempre me ha interesado la figura de Miguel Hernández, tanto como poeta y como persona; lo que hacía que tuviera la necesidad de hacer algo referente a él. Otra de mis grandes pasiones, a parte de leer o escribir, es el teatro. Nunca pensé aunar las dos cosas, fue algo que surgió poco a poco.
Desde casi el principio tenía claro lo que quería contar. Quería hablar sobre la vida de Miguel Hernández a través de sus textos, esa fue la génesis del proyecto. Releí alguna de sus biografías, así como sus obras completas. Encajando en Miguel Hernández. Un amor hacia todo me atormenta poemas originales, algunos "reelaborados", pasajes de su teatro y epistolario y textos creados por mí.
Una vez terminado el libreto, hablé a unos amigos de ello y les propuse llevarlo a escena. Desde el principio me dijeron que sí, que les gustaba la idea y que podía contar con ellos. Aprovechando que en la Facultad de letras de la UCLM había surgido la posibilidad de hacer un "club de arte" hablamos de la obra. Desde ese momento los acontecimientos se precipitaron y a la semana siguiente estábamos ensayando.
Irene de Burgos haría de Josefina, el gran amor de Miguel, ella tiene una facilidad innata para actuar porque tiene lo más difícil para alguien que se sube a un escenario, la naturalidad. Además es una persona que me sigue con los ojos cerrados, confía en mí y siempre me acompaña en muchas locuras como esta. Carlos García haría de Ramón Sijé, al principio tuvo algunas dificultades con la voz, pero al final lo resolvió y se convirtió en la persona idónea para interpretar a mi amigo, porque de hecho lo es. Julio García hizo de narrador, con una gran presencia en el escenario. Blanca León empezó haciendo de amiga, con pocas frases, pero tras un baile de papeles porque gente abandonó el proyecto, llegó a obtener el personaje de la madre. Blanca Lumbreras que ha estado en momentos claves de nuestra vidas también lo hizo en este, haciendo de hermana-amiga, un papel que al final unimos para ella.
Todos ellos estuvieron desde el principio y sin su ayuda nada hubiera sido posible. Confiaron en hacer algo que ni yo mismo tenía la seguridad de que saliera bien. Y se convirtieron en el mejor reparto posible para la obra, no los cambiaría por ningún otro actor, porque poseen ilusión, pasión y ganas de trabajar que superan todas las trabas. Otra persona que nos apoyó desde el principio, y lo más importante, durante el proceso y hasta el final, fue Rosario Montoro, profesora de árabe en la UCLM, que creyó e impulsó el proyecto..La Facultad de letras también participó, de alguna forma, en la obra; dejándonos ensayar en sus instalaciones y utilizar el Aula Magna para la representación. Así como la DACU que nos financió los carteles.
Aún así, se acercaba el tiempo del estreno, fijado para el Día Mundial de la Poesía (el 21 de marzo) y aún nos quedaba mucho por hacer. No queríamos hacer sólo una obra de teatro, sino algo más grande e insertar música y danza. Parecía imposible encontrar a alguien que en tampoco tiempo nos ayudara con este tema. Sin embargo, para nosotros, las dificultades actúan como resorte. Además tenemos mucha suerte, parece que los dioses siempre atienden nuestras súplicas. Apareció en nuestras vidas Santi, le comenté nuestro problema y me ofreció su ayuda; creo, ahora, que con la ingenuidad de que no la iba a aceptarla. Es un gran profesional, del que aprendimos mucho, el mejor músico que pudimos haber elegido; en tan sólo dieciocho días, y contando con la ayuda de Javi y su piano, hizo cuatro canciones originales a partir de los versos del poeta. A ellas les puso voz Blanca León que nos sorprendió a todos haciendo gala de una gran voz.
Al poco tiempo y de manera parecida llegó Helena Coello, que nos preparó en baile en el que Josefina y Miguel se conocen y tuvo una gran paciencia con nosotros. Sin embargo, por culpa de una lesión no pudo actuar en la obra; la sustituyó Alicia González, la cuál nos emocionó con su manera de bailar. También Javier López Velasco nos acompañó luchando para que se nos viera bien. El espacio no era el mejor para hacer teatro porque tiene forma ovalada; sin embargo y, otra vez, salvando los problemas hicimos una escenografía muy cuidada. Destacaba en ella muebles de la época y un árbol de cuyas ramas crecían versos.
La actuación duró sobre una hora, pero se nos pasó muy rápido. Todo salió muy bien, mejor de lo que nunca había imaginado. Se respiraba la ilusión, las ganas de mostrar el trabajo realizado, la admiración a la figura de Hernández, pero sobre todo la pasión; nunca se ha podido hacer nada importante sin ella.
En cosas como esta se demuestra que si tienes un proyecto, crees en él y cuentas con la gente adecuada, siempre sale adelante. Tras la representación, el público nos felicitó, algunos estaban emocionados o, incluso, confesaron haber llorado. Nos dijeron cosas muy bonitas, como que había momentos en los que se veía "magia", además tuvimos varias propuestas de gente que no le importaría trabajar con nosotros y tuvo repercusión en la prensa diaria. Ahora estamos barajando la posibilidad de llevar la obra a otros lugares y espacios. Dice Miguel Hernández: "Que mi voz suba a los montes, que baje a la tierra y truene. Eso pide mi garganta desde ahora y desde siempre".
Desde aquí, mi mayor agradecimiento a toda las personas que participaron en la obra o disfrutaron de ella.




